Jose Manuel Rodríguez Castiñeiras, ladrón del códice Calixtino
de la catedral de Santiago de Compostela, ha dado una nueva vuelta de tuerca al
caso, que poco a poco parece convertirse en el argumento de una película de
Jess Franco. A última hora el acusado cambió la declaración que había mantenido
durante meses, en la que aseguraba que confundió el códice con el diario Marca
del día de autos cuándo se disponía a hacer de vientre. Cuando se le preguntó
por qué no lo volvió a dejar en su sitio, Jose Manuel R. Castiñeiras respondió
que se lo llevó a su domicilio para recortar el cupón del lomo para conseguir
rebaja en el DVD de Pajares y Esteso que los domingos ofrece el diario. En su
nuevo testimonio, el ex electricista del templo dice que robó el códice porque
en la catedral era escenario de multitudinarias orgías. “Allí pillaba todo el mundo menos yo, es sumamente injusto. Comprendo
que la figura del electricista no está a la altura del mito erótico del diácono,
pero no es normal que no cayera ni una feligresa despistada”. Además
también ha declarado que él no era el único en robar. “Yo empecé sisando unas monedas del cepillo, porque aquel día no tenía
para echar la quiniela cuando vi al deán de la catedral sustituyendo la figura
de Santiago Apóstol por una de cartón piedra”. Hemos podido recoger los
testimonios de algunos peregrinos que han recibido sobrecogidos la noticia. “Ya podían haber sustituido la del Santo de
los Croques” ha manifestado un devoto con siete puntos de sutura en la
frente.
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